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Desde tiempos inmemoriales, las antiguas culturas utilizaban la terapia del color como método de sanación. Terapias de sonido y de color estaban a la orden del día y los minerales tenían un misterio especial.

Los minerales se crearon cuando se formó la Tierra y tienen una vibración, un color y unas propiedades determinadas. Están pulsando continuamente, 15 minutos hacia dentro y 15 hacia fuera, y como todo en la naturaleza, tienden a buscar el equilibrio.

Con la cristaloterapia nos servimos de esta capacidad de equilibrar que tienen los minerales para utilizarla en beneficio de nuestra salud. Las gemas actúan como catalizadores de luz y de color y cada una de ellas tienen un efecto cromoterapéutico diferente. Poseen vibraciones energéticas únicas que pueden aprovecharse con fines concretos.

Es una terapia hecha exclusivamente con cristales (minerales). La energía de la Tierra actúa como un inmenso imán con sus propias líneas energéticas. La cristaloterapia es una de las técnicas que busca canalizar y armonizar esa fuente de energía para obtener un efecto beneficioso frente a una enfermedad, problema de salud o bloqueo personal.

Una sesión dura una hora aproximadamente. Comienza con una charla para ver como se encuentra el cliente y averiguar qué puede estar causándole inquietud. Posteriormente en la camilla, se hace una relajación guiada o una visualización que prepare a la mente y al cuerpo para recibir la terapia con cristales. Y finalmente se colocan los cristales sobre el cuerpo formando mandalas (figuras geométricas). Cada cristal tiene unas propiedades determinadas y juntos tienen la capacidad de equilibrar el sistema energético del cuerpo al entrar en resonancia con su vibración.

Dependiendo de la dolencia a tratar se pautará una sesión diaria, semanal, quincenal o mensual.

Como complemento a la terapia se puede recomendar hacer en casa una meditación con cristales, o estar en contacto con alguno de ellos, en forma de colgante, como canto rodado en una botella de agua para beber durante el día,  y debajo de la almohada.

Yo escojo personalmente mis cristales y los de mis clientes/alumnos, en tiendas especializadas.