Nuestra mente, como los ordenadores, funciona por programas, tiene sus mecanismos para procesar la información que le llega del entorno, interpretarla, almacenarla y dar una respuesta en consecuencia. Podemos decir que es la codificación, por secuencias, de la experiencia. Tenemos un programa para levantarnos, un programa para hacer la cama, para desayunar, para conducir, etc. Una vez hemos aprendido algo ponemos el automático y dejamos de prestar atención al proceso. La mayor parte del tiempo funcionamos de forma totalmente inconsciente, recurriendo a aquellos patrones de conducta que aprendimos de los 0 a los 7 años. Estos programas, se traducen en conductas y en hábitos que están determinados por una creencia concreta.

Percibimos el mundo que nos rodea a través de los sentidos (vista, oido, olfato, gusto y tacto), traducimos las experiencias en patrones de pensamiento, tanto conscientes como inconscientes y lo interpretamos mediante el lenguaje. La Programación Neuro Lingüística estudia cómo utilizamos el lenguaje para entender una experiencia, y cómo comunicamos esa experiencia a nosotros mismos y a los demás. Los patrones de lenguaje son una expresión de quien somos y como pensamos.

En base a lo anterior, podemos decir que la PNL es el estudio de lo que percibimos a través de nuestros sentidos, cómo lo procesamos y lo organizamos en nuestra mente y como lo exteriorizamos. Tomar conciencia de cómo es este proceso en nosotros nos ayuda a conocernos y a entender porque actuamos como lo hacemos, y lo más interesante nos ayuda a decidir si queremos cambiar ese programa por otro, basado en uno que nos funciona bien en otro contexto o basado en el de otra persona de éxito.

Mediante técnicas probadas científicamente se pueden reconocer y desarrollar habilidades para el crecimiento personal y mejorar notablemente las relaciones con uno mismo y con los demás. Además se puede acceder a las creencias limitantes y cambiarlas por otras facilitadoras. Hace posible los procesos de cambio profundo.

Como con los ordenadores, para reparar un programa dañado primero hay que acceder a él y reprogramarlo para que funcione bien, o si es necesario cambiarlo por uno nuevo.